En los últimos años, las innovaciones tecnológicas han transformado la manera de mantenernos calientes en climas fríos, y la ropa calefactable se ha convertido en una opción popular para moteros, aficionados a las actividades al aire libre, deportistas y cualquiera que quiera ir caliente en invierno. En el corazón de esta tecnología hay dos componentes clave: micro carbon fibre y el calor por infrarrojo lejano (FIR). Pero ¿qué son exactamente y por qué resultan tan eficaces?
La ciencia de la micro carbon fibre
Las microfibras de carbono son increíblemente finas -a menudo más que un cabello humano- y a la vez enormemente resistentes y ligeras. Están compuestas principalmente por átomos de carbono dispuestos en una estructura cristalina, lo que les confiere una conductividad eléctrica superior. Esta propiedad es fundamental en la ropa calefactable, porque la micro carbon fibre actúa como elemento calefactor.
Cuando una corriente eléctrica atraviesa estas fibras, ofrecen resistencia al paso de la electricidad, y esa resistencia genera calor. Gracias a su flexibilidad y su tamaño reducido, la micro carbon fibre puede integrarse sin costuras en los tejidos sin comprometer la comodidad ni la movilidad. Eso las hace ideales para la ropa, donde los elementos calefactores ligeros y flexibles son imprescindibles.
Cómo funciona el calor por infrarrojo lejano (FIR)
El calor por infrarrojo lejano (FIR) es un tipo concreto de radiación térmica que forma parte del espectro electromagnético. A diferencia del calor convencional, que calienta sobre todo el aire que nos rodea, la radiación infrarroja lejana penetra más profundamente en la piel y calienta el cuerpo directamente desde dentro.
La ciencia del calor FIR es fascinante: las ondas infrarrojas tienen una longitud de onda mayor, lo que les permite penetrar hasta varios centímetros bajo la piel. Este calentamiento más profundo es más eficiente porque calienta directamente los músculos y los tejidos, y no solo la superficie de la piel. Eso hace que el calor FIR no solo sea eficaz para mantener el calor, sino también beneficioso para mejorar la circulación sanguínea, favorecer la relajación e incluso aliviar el dolor. El FIR también es estupendo porque imita el calor del sol, algo ideal en invierno, cuando la exposición solar parece escasa.
Por qué se usa en la ropa calefactable
- Ligera y flexible: Los elementos calefactores tradicionales pueden ser voluminosos e incómodos, pero la micro carbon fibre es ligera, flexible y puede tejerse de forma continua en el tejido. Eso hace que la ropa calefactable se sienta natural sin renunciar al calor.
- Calor eficiente: El calor por infrarrojo lejano es muy eficiente. Como calienta directamente el cuerpo y no el aire que lo rodea, se nota el calor antes y con menos consumo de energía. Eso hace que estas prendas sean ideales para actividades al aire libre como la moto, el esquí, el senderismo o el ciclismo, donde el calor sin volumen es esencial.
- Beneficios para la salud: Se ha demostrado que la mayor penetración del calor por infrarrojo lejano mejora la circulación y reduce la rigidez muscular. Es una ventaja para deportistas y para quienes sufren dolor articular o muscular, ya que ayuda a mantener la flexibilidad y la comodidad incluso con frío. Usamos esta tecnología en el equipo KEIS porque nuestra prioridad principal es reducir el riesgo para los moteros, un riesgo que aparece al pasar frío sobre la moto y que se debe sobre todo a la pérdida de concentración y de reflejos.
- Comodidad de las baterías: La mayoría de la ropa calefactable con elementos de micro carbon fibre funciona con pequeñas baterías recargables, lo que permite controlar con facilidad el nivel de calor que se necesita. Estas prendas están diseñadas para ser eficientes energéticamente y ofrecen varias horas de calor con una sola carga.

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